Cuando los españoles arribaron al nuevo continente- acontecimiento descrito como el desastre eco-antropológico más grande de la historia- hacía ya largo tiempo que los antiguos Mayas se habían marchado.
Al desaparecer, sin explicación lógica, dejaron atrás abandonadas sus fantásticas ciudades y un universo de misterios a ser decodificados.
Los habitantes de las tierras mayas de aquel entonces, no fueron capaces de explicar la cosmogonía de sus ancestros; creando aún más confusión entre los –tecnológicamente superiores- bárbaros conquistadores.
Es ahí cuando el primer gran error es cometido: los españoles pensaron que habían conquistado a la raza o pueblo maya.
Los antiguos mayas se nombraban a sí mismos el pueblo de los “Cabeza de Serpiente” o “Pool K´aanes”, en lengua maya. Los españoles nunca entendieron que la palabra Ma-Yah representaba un avanzado nivel de conciencia o entendimiento espiritual, alrededor del cual esta civilización desarrolló su sociedad.
Todos nosotros podemos ser Mayas. “Ma” significa no, y “Yah” significa dolor; el estado de conciencia del No-Dolor.
La conciencia es la expresión prima del aprendizaje, que nos indica que lo acumulado en experiencias es aplicado a nuestras vidas de manera que facilita la evolución y la convivencia. Así pues, hay dos caminos para aprender en este planeta, durante nuestra experiencia espiritual en la carne: Por convicción y entendimiento, o por dolor.
A medida que nos acerquemos a la fecha marcada en el calendario maya como el fin de los tiempos, todo parece indicar que la raza humana ha optado por la segunda opción. Tal vez todo ello sea el resultado natural de nuestra ubicación tiempo-espacio en el cosmos, en este preciso momento, en relación con nuestro año galáctico de 26,000 años.
Se dice que las grandes naciones de hoy son aquellas que pensaron en sus hijos, ayer. Los mayas, no solamente pensaron en sus hijos, sino en generaciones miles de años adelante; particularmente la nuestra, la que se encuentra a sólo unos años del año 2012, marcada como la fecha del fin de la insostenible organización socio-económica del mundo, tal y como lo conocemos; paradójicamente el acontecimiento más importante para la humanidad.
Un divorcio total entre los principios causas y efectos emanantes de la Causa Primera: Hunaab-Ku, (“El que Otorga la Medida Única”) concepción y expresión geométrica de Dios de los mayas, nos ha hecho crear una realidad cuyo fin está marcado por el dolor; a menos que la cambiemos por una realidad mejor: la que se crea en Conciencia Maya.
Los Mayas dejaron su sabiduría inscrita en sus construcciones; la única forma de dejar un mensaje expuesto a los elementos naturales, para después ser leído tres mil años adelante en el tiempo. Esta práctica fue heredada a los antiguos mayas por los personajes multicitados en sus escritos sagrados, como “aquellos que llegaron por mar de donde sale el Sol”.
Descubrir los antecedentes Semitas de los mayas, nos facilita y abre las puertas para comprender lo que se ha tratado de estudiar y explicar por separado: la antigua y sagrada
Ciencia-Espiritualidad Maya.
Ciencia y Espiritualidad necesitan ser combinadas para decodificar este mensaje trascendental para la raza humana.
La ciencia necesita apoyar a la espiritualidad, ya que en el pasado ambas trabajaron en perfecta armonía; los sacerdotes eran científicos, y viceversa.
El lenguaje del universo es la geometría; ya que las letras son a las palabras lo que los números son a las figuras geométricas.
El escritor y investigador Alberto Haggar, de Mérida, Yucatán, México, ha descubierto que el mensaje de la Antigua Ciencia Sagrada Maya puede ser facilitado a través del entendimiento de la Geometría Sagrada de los templos mayas, y la aplicación de estos códigos a nuestra vida cotidiana a través de: “Los Códigos Sagrados de Hunnab-Ku”, propiciando un rápido despertar de conciencia y la activación de nuestras capacidades como Criaturas de Luz.
Ya que somos Criaturas Luz, estos códigos están basados en los cuatro elementos primordiales emanantes de la Luz Divina: alfabetos, números/geometría, colores y las notas musicales.
Al viajar a través de la cosmovisión de la mayoría de las culturas antiguas, nos daremos cuenta que todas ellas tienen como fundamento dos premisas: la Construcción y la Sanación; de ahí que las más importantes experiencias místicas citadas en la tradición Judaica se hayan tornado en clases de ingeniería de construcción, en donde patrones de medida fueron otorgados a los místicos por Hunaab-Ku.
Realizar milagros de curación son la promesa de un regalo celestial para aquellos que siguen el camino de la Luz; ambos, templo-piedra y templo-cuerpo están regidos por la misma medida única y deben de estar en perfecta resonancia con el cosmos: Construcción y Salud perfectamente armonizadas.
Las experiencias místicas de sanación pueden ser adentradas mediante el uso de las herramientas emanantes de la geometría sagrada.
Todos los elementos luz, propiamente utilizados, proporcionarán los elementos necesarios para activar el proceso de transformación de la materia/espíritu, haciendo posible el obtener estados alterados de conciencia superiores (misticismo Merkabah; palabra maya-semita).
Entendiendo la tradición maya (Kabbalah; palabra maya-semita) es posible alcanzar una integración total con la Causa Primera (Ein-Sof/Hunaab-Ku), y entender la suprema razón de la creación, así como nuestra misión en éste plano de vida; la Conciencia Maya trasciende en tiempo y espacio.
Mediante este despertar de conciencia, la obtención de equilibrio en nuestros cuatro cuerpos primordiales (físico, mental, etéreo y emocional) facilita la evolución de nuestra alma en esta tierra.
Requiere de audacia y valor enfrentar el hecho de que somos criaturas co-creadoras y que es en nosotros en quienes recae la responsabilidad de crear una nueva realidad. Es nuestra la decisión de optar por el camino de la Conciencia Maya, la conciencia del No Dolor.